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Imago Mortis (cine)

Pocas veces una idea cinematográfica tan buena, se transforma en un film tan decepcionante.

La historia nos lleva hasta Girolamo Fumagalli, un inventor del s. XVII, que tiene en sus manos un descubrimiento revolucionario: al morir, queda grabada en la retina de las personas la última visión que tuvieron en vida. Entonces crea el tanatoscopio, una máquina capaz de reproducir e imprimir por medios fotoquímicos la realidad conservada en los glóbulos oculares, dando paso a la tanatografía, precursora de la fotografía moderna.

Pero los experimentos de Fumagalli han ido demasiado lejos y sus crímenes en aras del desarrollo tecnológico quedan al descubierto, por lo que es arrestado y el tanatoscopio se pierde en la noche de los tiempos, aunque hace esporádicas apariciones con mortales consecuencias, para luego volver a esfumarse.

¡Que maravillosas historias pudieron contarse a partir de este punto!. Pero no fue así.

La película se limita a trasladarse en el tiempo hasta la actualidad, y dejarnos en una estructurada e internacional escuela de cine en la cual un estudiante sobreactuado, deprimido y llorón es conducido por fantasmas al reencuentro del tanatoscopio, el que luego es robado por un asesino en serie mientras sus compañeros de curso desaparecen sin que nadie parezca notarlo, y todo bajo la complicidad de académicos frikis que persiguen conseguir con mano ajena tanto la máquina como la “tanatografía perfecta”.

Iba finalmente a decirles que Imago Mortis transita por diversos géneros, pero la verdad es que más bien deambula, incursionando un poco en el terror, un poco en el suspense, otro tanto en el esoterismo, para terminar jugando a quién es el asesino, cuando en realidad los espectadores lo suponemos desde el primer momento.

Buena idea, mala película. –

Nombre original: Imago Mortis
Países: Italia, España, Irlanda
Director: Stefano Bessoni
Fotografía: Arnaldo Catinari
Música: Zacarías M. de la Riva
Protagonistas: Álex Angulo (Caligari), Leticia Dolera (Leilou), Alberto Amarilla (Calavera), Geraldine Chaplin (Condesa Orsini), Oona Chaplin, Jun Ichikawa (Aki), Silvia de Santis, Francesco Carnelutti (Ermete Astolfi)
Año: 2009

 

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Carlos Reusser M.

Abogado, Univ. de Chile. Magíster en Derecho Constitucional por la Pontificia Univ. Católica de Chile y Máster en Informática y Derecho por la Univ. Complutense de Madrid. Docente universitario. Consejero del Instituto Chileno de Derecho y Tecnologías.

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