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Sobre “Al Alba”, de Luis Eduardo Aute

No he escrito antes sobre música, y ello tiene una razón obvia: simplemente la detesto.

Nunca un tema musical me ha llamado la atención, no compro cd-rom, no tengo idea quienes son o quienes fueron los artistas de moda, no canto, no bailo, no toco guitarra y tampoco enciendo la radio.

Usualmente sólo tolero escuchar las bandas sonoras de películas, porque a medida que suenan voy evocando imágenes. O también la música “ochentera”, y algunos tangos porque me recuerdan mi infancia en el campo y la radio de pilas incombustibles de mi abuela.

Hasta que hace poco llegó a mis oídos la canción Al Alba, de un tal Luis Eduardo Aute (por una revista satírica supe que era un cantautor famoso), y aunque la encontré extraña, (o precisamente por eso) me gustó. Y empecé a escucharla una y otra vez, pues contenía algun tipo de mensaje indefinible que desafiaba mi inteligencia.

En apariencia es una historia de amor, pero parecía ser también alguna otra cosa bastante más inquietante que no logré dilucidar.

Si te dijera, amor mío, que temo a la madrugada… … quiero que no me abandones, amor mío, al alba, al alba, al alba. … Los hijos que no tuvimos se esconden en las cloacas, comen las últimas flores, parece que adivinaran que el día que se avecina viene con hambre atrasada.

Raro, raro. No llegué a nada claro, y las demás estrofas tampoco son más explícitas.

Un mes después de mi “descubrimiento” fui a dejar al aeropuerto a un amigo que retornaba a España, Ángel García Castillejos, y éste escuchó el tema preguntándome si sabía de que iba la canción. Y ante mi negativa, me lo explicó.

La compuso el Sr. Aute como denuncia y homenaje a los últimos condenados a muerte en la dictadura de Francisco Franco: cinco jóvenes fusilados el 27 de septiembre de 1975, en los estertores del régimen. Es una verdadera elegía, más que una canción de amor, aunque suele tomársele por esto último.

La letra está tejida de forma alambicada para que atravesara la censura, lo que logró, convirtiéndose en uno de los hits libertarios.

Con esa información la canción cobró nuevo sentido, y ya no sólo admiré su melancólica belleza, sino también su delicada astucia. Si tienen Al Alba al alcance y no la conocen, escúchenla. Paris bien vale una misa.

 

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Carlos Reusser M.

Abogado, Universidad de Chile. Magíster en Derecho Constitucional por la P. Universidad Católica de Chile y Máster en Informática y Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Docente universitario. Consejero del Instituto Chileno de Derecho y Tecnologías.

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